“No hay nada de que conversar”, dijo la criticada ministra, que comienza a batir records, dado que continua siendo la peor evaluada de todo el gobierno según diversos sondeos de opinión.
Friustradas se vieron las negociaciones entre el colegio de profesores y el gobierno, luego de las declaraciones de la criticada ministra de educación, Mónica Jimenez, quién rechazó rotundamente las demandas de los docentes.
La ministra, conocida por haber recibido agua de un jarrón luego de no querer escuchar a un grupo de estudiantes, señaló los medios de prensa que “ya no hay nada de que conversar”, en alusión a la intención de miles de profesores de todo el país, que buscan mejorar su calidad de vida; algunos de ellos se encuentran en huelga de hambre.
A pesar de su nula intención de diálogo, la cuestionada ministra Jimenez intentó endosar la responsabilidad del fracaso en las negociaciones a los profesores, instándolos además a que depongan la movilización sin obtener un solo reajuste en sus sueldos.
Prueba Simce
La ministra instó además a los apoderados a enviar a los niños a que asistan a rendir la prueba simce, para intentar dividir a estudiantes y profesores. Reiteró que el fin del año escolar ya está programado, informando que el 20 de noviembre finalizan los alumnos de cuartos medios, el 7 de diciembre los estudiantes de 2.158 colegios que serán sedes de las elecciones presidenciales y el 18 de diciembre el resto.
La piedra en el zapato de Bachelet.
Mónica Jimenez está lejos de concitar el apoyo que muestra la presidenta Bachelet en los sondeos, registrando un nivel de aprobación a su gestión menor del 30%, dejando en evidencia que la educación privada es la piedra en el zapato de la administración actual y puede traer serios perjuicios para la popularidad del gobierno.
La ministra es recordada y odiada por sus posturas conservadoras al presionar a una estudiante embarazada de abandonar sus estudios por el bien del prestigio de la universidad, cuando era rectora de la Universidad Carólica de Temuco y también en sus constantes ataques a profesores y estudiantes, a quienes siempre responsabiliza de los efectos que producen las movilizaciones.



